martes, 24 de julio de 2007

Oh/ligarquía



Oh
ligarquía
ma
drastra
con marido asesino
vestida de piqué
como una buitra
acechante en las ramas
del enredo de la Historia
ridícula como todo lo malo
hay que acabar contigo gorda
asna con garras
tigra de palo
cruel y más cruel y todavía odiando
te hacés de la delicia del pollo
no de la horrible
retorcida del buche del traspatio
cenás con el abogado
pero sólo dormís tranquila por el pobre cuilio
maje
chucha insepulta y emperifollada
Gran Arquitecta de las cárceles
y de la mayoría de enfermos que se quedan afuera del
Hospital
vieja matona de alma intestinal
una tacita de oro y de café y una pistola
un crucifijo de conchanácar y un garrote
oligarquía
bacinilla de plata del obispo y jefa del obispo
puñal de oro y veneno del Presidente
y mantenedora del Presidente
caja de gastos chicos de Míster Rockefeller
coyota del señor Embajador
rufiana de la patria
oligarquía hoy más que todo
náufraga que quiere hundir el barco
depósito recargado de mierda del avión
imperial
y amenaza tormenta.

(Roque Dalton, "Poemita con foto simbólica", Las historias prohibidas del pulgarcito. Al poema lo adorna, en efecto, la foto de una chica ataviada de antiguo sobre un árbol de sombra muy ancha, y tiene la siguiente dedicatoria:
dedicado al núcleo de la clase interna
lacayo-dominante, que incluye una apreciación
nada personal sobre lo que cabe esperar de
su amo, a juzgar por los vientos que soplan)

martes, 3 de julio de 2007

jueves, 28 de junio de 2007

Paliacate continuo



Entonces… Digo, después de atizarnos, ¿no? Que
le digo a la chava María, ¿sabes qué chava? Lo que tú
quieres, aunque chance no lo sepas, es mandar al
carajo al Sargento y coger conmigo. Me cae que así,a lo
pelón, se lo dije. Es que ya me había fijado que la
chava tenía ojo braguetero. Siempre, cuando creía
que yo no me fijaba, me veía elqueteplatiqué; ya
ves que yo uso pantalones pegados y se me nota el largo
alcance… Primero ella se quedó helada, muy
ruborizada. Pero después dijo, muy valiente chava,
que ni qué, muy neta, dijo no pos sí. ¡Ay, maestro!
En tres patadas ya se la había dejado ir. Dejamos
toda la ropa en la sala, repitiéndose. Nos
piramos a la recámara al agasajo total… Me cae que
fue la cogida más increíble de todas, qué agasajada te
estás dando pinche Ernesto, me decía… Es que ya
estaba hasta el gorro de muchas rucas del rol. Son re
colgadas, apestan a todo, nomás quieren estar en la
hueva, en la necia…En cambio, un pastelito como
María es raro, porque todavía estaba fresquecita…
Acaba de salir de su casafresa y todo se le hace
chingón. Tonces hace todo lo que le dices, y cuando coges
es lo más chinguetas del mundo.
Entonces me decía híjole, qué cogidón. Ya llevábamos
como tres horas dándole al paliacate continuo, todos su-
dorosos, sin ver ni oír, todos hinchados y todos moja-
dos, cuando, ¡cámara, camarísima! Llegó el Sargento.
Simón. Espérate, ¿no? No interrumpas. Que oímos que
abren la puerta, y la voz del Sargento Pedraza, pobre chavo,
que gritaba, re contento:
¡María, ya reboté, conecté diez kilos de la roja sin se-
milla!
Pero después no dijo nada porque, seguramente, se es-
taba dando cuenta de la onda…Nuestras ropas
regadas en toda la sala…
Y yo, botado de risa, con el fierro enterrado hasta
dentro de la sabrosura juvenil.
Yo no salgo, dijo María, bien espantada. Yo voy, le
dije. Me cae que me sentía feliz, me daba un chorro de
risa. Entonces le saqué la verga, con todo el dolor de mi
corazón, me envolví en una sábana, me sentí romano
y toda la cosa, y entonces salí…

José Agustín. El rey se acerca a su templo. (35-36)


Imagen vía ponyXpress.

miércoles, 13 de junio de 2007

Carne aturdida



"Había trescientas personas desnudas y esparcidas por la calle. Apenas dejaban libre un solo palmo en el cruce; estaban tumbadas al azar, en toda clase de posturas, unos cuerpos tendidos encima de otros, otros al ras, como si estuvieran aplastados, en posición fetal, niños entre ellos. Nadie se movía, ninguno tenía los ojos abiertos. Una visión increíble para encontrársela de pronto, una ciudad de carne aturdida, incosciente; la desnudez, las luces inclementes, tantos cuerpos desprotegidos, punto menos que inconcebibles en un lugar de tránsito humano habitual."


(Don DeLillo, Cosmópolis)

Desnudos de Tunick tomados de Civilización y Barbarie

martes, 29 de mayo de 2007

Complejidad sexual



El Poeta y su amiga Isabel aparecen cómodamente sentados uno frente a la otra, en dos amplios sillones.

El poeta: --¡Qué cosa más rara! ¡Qué extraña percepción de una conturbadora y profunda verdad! La percibo a usted doble en este momento. La percibo como una mujer y como un hombre a la vez.

La amiga: --...

--Hace varios minutos que siento a mi lado su alma de hombre, recia y decidida; que siento el alma inteligente del camarada fiel, comprensivo y generoso, que ha sido usted para mí. Abrí los ojos y seguí viéndola como hombre. Hay en sus rasgos fisonómicos algo de la dureza, de la firmeza y de la belleza del varón. Una resuelta conformación masculina aparece en todo su cuerpo también. Esa ancha frente...

--Muchas gracias, señor don estúpido

(Rafael Arévalo Martínez, "Complejidad sexual", fragmento, 1951)

viernes, 25 de mayo de 2007

Rosa vida de plumas suaves



El cisne:

--Yo soy rosa vida de plumas suaves.

Soy entre las aves

lo que, entre las plantas, las rosas suntuosas,

lo que, entre las piedras, las piedras preciosas:

una aristocracia.

Yo soy de una especie que ha encontrado gracia.

Como el Fénix, como el Simurgo, en mi ser descansa

un antiguo símbolo de cultos solares:

yo soy Kalahansa

sobre su primer vehículo de los mares...

(Rafael Arévalo Martínez, "Honras fúnebres por el alma de Darío", fragmento).

jueves, 24 de mayo de 2007

Un río de árboles

"Un día le pregunté en dónde había estado. Me dijo que recorrió un río que une a México con Centroamérica. Que yo sepa, ese río no existe. Me dijo, sin embargo, que había recorrido ese río y que ahora podía decir que conocía todos sus meandros y afluentes. Un río de árboles o un río de arena o un río de árboles que a trechos se convertía en un río de arena. Un flujo constante de gente sin trabajo, de pobres y muertos de hambre, de droga y de dolor. Un río de nubes en el que había navegado durante doce meses y en cuyo curso encontró innumerables islas y poblaciones, aunque no todas las islas estaban pobladas, y en donde a veces creyó que se quedaría a vivir para siempre o se moriría.
De todas las islas visitadas, dos eran portentosas. La isla del pasado, dijo, en donde sólo existía el tiempo pasado y en la cual sus moradores se aburrían y eran razonablemente felices, pero en donde el peso de lo ilusorio era tal que la isla se iba hundiendo cada día un poco más en el río. Y la isla del futuro, en donde el único tiempo que existía era el futuro, y cuyos habitantes eran soñadores y agresivos, tan agresivos, dijo Ulises, que probablemente acabarían comiéndose los unos a los otros". (Roberto Bolaño. Los detectives salvajes, pp. 365-366)

Arte dePatricia Villalobos