martes, 3 de julio de 2007
jueves, 28 de junio de 2007
Paliacate continuo
Entonces… Digo, después de atizarnos, ¿no? Que
le digo a la chava María, ¿sabes qué chava? Lo que tú
quieres, aunque chance no lo sepas, es mandar al
carajo al Sargento y coger conmigo. Me cae que así,a lo
pelón, se lo dije. Es que ya me había fijado que la
chava tenía ojo braguetero. Siempre, cuando creía
que yo no me fijaba, me veía elqueteplatiqué; ya
ves que yo uso pantalones pegados y se me nota el largo
alcance… Primero ella se quedó helada, muy
ruborizada. Pero después dijo, muy valiente chava,
que ni qué, muy neta, dijo no pos sí. ¡Ay, maestro!
En tres patadas ya se la había dejado ir. Dejamos
toda la ropa en la sala, repitiéndose. Nos
piramos a la recámara al agasajo total… Me cae que
fue la cogida más increíble de todas, qué agasajada te
estás dando pinche Ernesto, me decía… Es que ya
estaba hasta el gorro de muchas rucas del rol. Son re
colgadas, apestan a todo, nomás quieren estar en la
hueva, en la necia…En cambio, un pastelito como
María es raro, porque todavía estaba fresquecita…
Acaba de salir de su casafresa y todo se le hace
chingón. Tonces hace todo lo que le dices, y cuando coges
es lo más chinguetas del mundo.
Entonces me decía híjole, qué cogidón. Ya llevábamos
como tres horas dándole al paliacate continuo, todos su-
dorosos, sin ver ni oír, todos hinchados y todos moja-
dos, cuando, ¡cámara, camarísima! Llegó el Sargento.
Simón. Espérate, ¿no? No interrumpas. Que oímos que
abren la puerta, y la voz del Sargento Pedraza, pobre chavo,
que gritaba, re contento:
¡María, ya reboté, conecté diez kilos de la roja sin se-
milla!
Pero después no dijo nada porque, seguramente, se es-
taba dando cuenta de la onda…Nuestras ropas
regadas en toda la sala…
Y yo, botado de risa, con el fierro enterrado hasta
dentro de la sabrosura juvenil.
Yo no salgo, dijo María, bien espantada. Yo voy, le
dije. Me cae que me sentía feliz, me daba un chorro de
risa. Entonces le saqué la verga, con todo el dolor de mi
corazón, me envolví en una sábana, me sentí romano
y toda la cosa, y entonces salí…
José Agustín. El rey se acerca a su templo. (35-36)
Imagen vía ponyXpress.
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miércoles, 13 de junio de 2007
Carne aturdida
"Había trescientas personas desnudas y esparcidas por la calle. Apenas dejaban libre un solo palmo en el cruce; estaban tumbadas al azar, en toda clase de posturas, unos cuerpos tendidos encima de otros, otros al ras, como si estuvieran aplastados, en posición fetal, niños entre ellos. Nadie se movía, ninguno tenía los ojos abiertos. Una visión increíble para encontrársela de pronto, una ciudad de carne aturdida, incosciente; la desnudez, las luces inclementes, tantos cuerpos desprotegidos, punto menos que inconcebibles en un lugar de tránsito humano habitual."
(Don DeLillo, Cosmópolis)
Desnudos de Tunick tomados de Civilización y Barbarie
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martes, 29 de mayo de 2007
Complejidad sexual
El Poeta y su amiga Isabel aparecen cómodamente sentados uno frente a la otra, en dos amplios sillones.
El poeta: --¡Qué cosa más rara! ¡Qué extraña percepción de una conturbadora y profunda verdad! La percibo a usted doble en este momento. La percibo como una mujer y como un hombre a la vez.
La amiga: --...
--Hace varios minutos que siento a mi lado su alma de hombre, recia y decidida; que siento el alma inteligente del camarada fiel, comprensivo y generoso, que ha sido usted para mí. Abrí los ojos y seguí viéndola como hombre. Hay en sus rasgos fisonómicos algo de la dureza, de la firmeza y de la belleza del varón. Una resuelta conformación masculina aparece en todo su cuerpo también. Esa ancha frente...
--Muchas gracias, señor don estúpido
(Rafael Arévalo Martínez, "Complejidad sexual", fragmento, 1951)
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viernes, 25 de mayo de 2007
Rosa vida de plumas suaves
El cisne:
--Yo soy rosa vida de plumas suaves.
Soy entre las aves
lo que, entre las plantas, las rosas suntuosas,
lo que, entre las piedras, las piedras preciosas:
una aristocracia.
Yo soy de una especie que ha encontrado gracia.
Como el Fénix, como el Simurgo, en mi ser descansa
un antiguo símbolo de cultos solares:
yo soy Kalahansa
sobre su primer vehículo de los mares...
(Rafael Arévalo Martínez, "Honras fúnebres por el alma de Darío", fragmento).
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jueves, 24 de mayo de 2007
Un río de árboles
De todas las islas visitadas, dos eran portentosas. La isla del pasado, dijo, en donde sólo existía el tiempo pasado y en la cual sus moradores se aburrían y eran razonablemente felices, pero en donde el peso de lo ilusorio era tal que la isla se iba hundiendo cada día un poco más en el río. Y la isla del futuro, en donde el único tiempo que existía era el futuro, y cuyos habitantes eran soñadores y agresivos, tan agresivos, dijo Ulises, que probablemente acabarían comiéndose los unos a los otros". (Roberto Bolaño. Los detectives salvajes, pp. 365-366)
Arte dePatricia Villalobos
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lunes, 21 de mayo de 2007
Maricones, maricas, mariquitas...
"Dentro del inmenso océano de la poesía distinguía varias corrientes: maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos. Las dos corrientes mayores, sin embargo, eran la de los maricones y la de los maricas. Walt Whitman, por ejemplo, era un poeta maricón. Pablo Neruda, un poeta marica. William Blake era maricón, sin asomo de duda, y Octavio Paz marica. Borges era fileno, es decir de improviso podía ser maricón y de improviso simplemente asexual. Rubén Darío era una loca, de hecho la reina y el paradigma de las locas.
(...)
--Y en Latinoamérica, ¿cuántos maricones verdaderos podemos encontrar? Vallejo y Martín Adán. Punto y aparte. ¿Macedonio Fernández, tal vez? El resto, maricas tipo Huidobro, mariposas tipo Alfonso Cortés (aunque éste tiene versos de maricona auténtica), bujarrones tipo León de Grieff, ninfos abujarronados tipo Pablo de Rokha (con ramalazos de loca que hubieran vuelto loco a a Lacan), mariquitas tipo Lezama Lima, falso lector de Góngora, y junto con Lezama todos los poetas de la Revolución Cubana (Diego, Vitier, el horrible Retamar, el penoso Guillén, la insolable Fina García) excepto Rogelio Nogueras, que es un encanto y una ninfa con espíritu de maricón juguetón. Pero sigamos. En Nicaragua dominan mariposas tipo Coronel Urtecho o maricas con voluntad de filenos, tipo Ernesto Cardenal. Maricas también son los Contemporáneas de México..." (Roberto Bolaño. Los detectives salvajes. 83, 85).
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